crianza natural y respetuosa

Crianza natural y respetuosa

¿Qué es crianza natural? ¿es lo mismo que crianza respetuosa? Vamos a verlo.

¿Qué es crianza natural?

La crianza natural, o crianza con apego, es un estilo de crianza centrado en cubrir las necesidades de los niños, pero no solo las fisiológicas, sino también las emocionales. Haciéndolo desde el respeto, la compresión y el cariño, con un vínculo muy fuerte entre la madre (u otro cuidador) y el niño.

El término proviene del inglés «Attachment parenting» que se traduce como «Crianza con apego» y fue acuñado por el Dr. William Sears, un pediatra norteamericano que se basó en la teoría del apego de Bowlby.

crianza natural

John Bowlby y su teoría sobre el apego

John Bowlby (1907-1990) fue un psiquiatra y psicoanalista que estudió la importancia del vínculo que los niños establecen con sus madres, o figura de apego, en los primeros años de vida. Tras varias investigaciones, llegó a la conclusión de que todos los niños desarrollan un vínculo con una de sus figuras de cuidado, por lo general la madre. La calidad de este vínculo influirá en el desarrollo del niño, en sus características personales y en su salud mental de adulto. Además, las dificultades de apego se transmitirían de una generación a otra. 

La Teoría del Apego estudia el vínculo afectivo que se crea entre el bebé y su madre o cuidador principal. Es un estudio interdisciplinario que abarca los campos de las teorías psicológicas, evolutivas y etológicas. Enuncia que venimos programados biológicamente para desarrollar dicho vínculo, ya que será fundamental en nuestra supervivencia. Serían, entonces, estas conductas de apego instintivas, y se activarían con cualquier amenaza que pudiese impedir la proximidad y el contacto con la madre o figura de apego, tales como la separación, miedo o inseguridad. Si en estas situaciones el bebé cuenta con una figura de apego capaz de responder satisfactoriamente haciéndole sentir seguro, podrá seguir dedicándose a aprender y desarrollarse, pues no tendrá que preocuparse por sobrevivir, pues de su seguridad ya se encarga su figura de apego. Según Bowlby, el miedo a los extraños es un mecanismo de supervivencia innato en los bebés. El cuidado y la capacidad de respuesta serían los factores determinantes del apego, y no la comida. Disponer de manera regular del cariño materno es una de las necesidades más importantes de cara al correcto crecimiento del bebé. Tanto los bebés como sus madres han desarrollado la necesidad biológica de mantenerse en contacto entre sí. Es un instinto de supervivencia y protección.

John Bowlby asegura que los bebés y niños necesitan un vínculo emocional sólido para poder desarrollar correctamente su personalidad y sus potenciales. La ausencia de un contacto regular con una madre que proporcione afecto durante los primeros meses de vida (privación materna), resultaría muy perjudicial, ya que no cubre la necesidad programada por nuestra genética. Bowlby estudió las consecuencias de cortar dicha vinculación o bien no satisfacer esta necesidad.

apego seguro

Los puntos principales de su teoría son los siguientes:

  • Necesidad innata del niño de unión con una figura principal de apego (monotropía).
  • Necesidad del niño de recibir el cuidado continuo de la figura de apego más importante.
  • La separación a corto plazo de la figura de apego produce angustia.
  • La relación de apego del niño con su cuidador principal le ayudará a comprender el mundo.

En este artículo encontrarás más información.

En la época que vivió Bowlby existían nuevos conocimientos que sentarían las bases de la Teoría del apego. Los más importantes: la teoría de la evolución de los seres vivos de Charles Darwin (1809-1882), y la del aprendizaje programado o impronta (imprinting) de Konrad Lorenz (1903-1989).

mamiferas

Teoría del imprinting de Lorenz y epigenética

Lorenz (1903 – 1989) investigó el comportamiento de total dependencia de las crías con sus madres, desde su nacimiento hasta el destete, en diferentes animales. Observó que se producía una especie de aprendizaje o “marca” en los hijos que formaban la camada, y que no sólo duraba toda su vida, sino que lo transmitían a sus hijos durante el periodo de dependencia tras el nacimiento, y sus hijos a los suyos propios, y así en las generaciones siguientes. Así nació la teoría del imprinting de Lorenz.

Durante mucho tiempo, la teoría del apego de Bowlby suscitó controversias, y no fue totalmente aceptada, pero los avances en Epigenética están mostrando que la teoría del imprinting de Lorenz, y también la del apego de Bowlby, se sustenta en bases biológicas. La epigenética estudia las modificaciones en los genes que no obedecen a una alteración de la secuencia del ADN y que son heredables.

La crianza no solo afecta al desarrollo emocional de nuestros hijos, sino que, ahora se sabe que también lo hace a nivel biológico. Un nuevo estudio ha demostrado que el estilo de crianza puede afectar a la forma en que se expresan los genes del niño. Este impacto sucede desde el mismo momento del nacimiento, es posparto, los primeros meses de vida. Este estudio fue publicado recientemente en Attachment & Human Development, y estudió las implicaciones a nivel del ADN infantil que tenía el estilo de apego de los bebes y niños con sus padres. Se demostró que los niños con vínculos seguros tenían un perfil molecular diferente al de los niños con vínculos inseguros. En palabras de la autora principal del estudio, la Dra. Sarah Merrill. becaria postdoctoral de la UBC en el laboratorio de Kobor: “Aunque aún no se conocen las implicaciones a largo plazo para el desarrollo infantil y la salud de los adultos, este estudio ilustra las posibles consecuencias biológicas de la adversidad temprana, pero también demuestra la capacidad de recuperación asociada con la maternidad y paternidad positiva“.

crianza positiva

Los niños en la sociedad

Todo esto debería hacernos reflexionar y hacernos conscientes de la importancia de la crianza que le damos a nuestros hijos, pues va a marcar su vida. Va a influirles a nivel emocional y también biológico, y no solo a ellos, sino también a sus propios hijos. Y también deberíamos reflexionar sobre el papel de los niños en nuestra sociedad. No se anteponen las necesidades de los niños, no se les cuida ni se les protege como ellos necesitan. Todavía se oye lo de «un cachete a tiempo», «te está tomando el pelo», «si te gana esta batalla te va a querer ganar siempre», «no la cojas que se acostumbra», «déjala llorar que no le pasa nada»; todavía se utilizan estilos de crianza autoritario, no se respeta ni se reconoce a los niños.

La atención tras el parto no es siempre como debiera. La falta de ayuda a la conciliación hacen que madres y bebés tengan que separarse demasiado pronto, que lo normal sea dejarlos en guarderías y darles biberón (aunque no sea el deseo de sus padres), escolarizarlos muy temprano, que sean independientes y duerman en su cuna, en su habitación (aunque no forme parte del temperamento del niño o todavía no esté preparado). Que por encima esté el trabajo y el cuidado de la casa y luego la atención a los niños. Existe una gran distancia entre los avances científicos en el conocimiento de los procesos biológicos y las normas sociales y culturales de nuestro tiempo, donde madres e hijos parecen invisibles.

lactancia

Crianza natural según William Sears

El Dr. William Sears acuñó el término «Attachment parenting» (crianza con apego) para referirse a un estilo de crianza basado en la cercanía y la atención continua de los niños. Sears resume este estilo de crianza con las 8 Bs (en inglés) de la crianza con apego (o crianza natural). Son ocho principios que responden de manera cariñosa a las necesidades emocionales y fisiológicas de los bebés y niños:

1. Vínculo desde el nacimiento (Birth bonding): Se defiende un parto más respetado y consciente, facilitando el piel con piel desde el momento del nacimiento.

2. Lactancia materna (Breastfeeding): Está claro que la lactancia materna es el mejor alimento para el recién nacido, pero no solo desde el punto de vista nutricional, también desde el emocional. Cada vez que el bebé mama, se segrega prolactina y oxitocina. La prolactina es la responsable de la producción de leche y, además, hace que la madre esté más pendiente de su hijo. Y la oxitocina, hace que la leche salga del pecho y que la madre sienta amor hacia su hijo. Y eso ocurre cada vez, varias veces al día. La lactancia promueve el apego. Más información aquí.

3. Dormir cerca del bebé (Beding close to baby): Hacer colecho, o sea, que el bebé duerma en la misma cama que los padres. Los bebés y niños que duermen con sus padres se sienten más seguros y tranquilos, y duermen mejor. También facilita la lactancia materna, y resulta más cómodo porque la madre no tiene que levantarse para dar el pecho.

piel con piel

4. Porteo (Babywearing): Llevar al bebé en brazos (aquí en Galicia, en el colo) tanto como sea posible. Resulta más fácil si porteamos, usando portabebés ergonómicos. Llevar a tu bebé en el colito (en brazos) promueve el apego seguro, la lactancia, aporta calma y seguridad, y las necesidades del bebé suelen ser atendidas más rápidamente.

5. Creer en el valor del llanto del bebé como lenguaje (Belief in the language value of your baby’s cry): El llanto es la principal herramienta comunicativa de los bebés. A través del llanto reclaman la atención de alguna necesidad, como hambre, sueño, cariño, incomodidad, aburrimiento, estrés… Entenderlo como un lenguaje ayuda a los padres a satisfacer esas necesidades, y no pensar que puedan utilizarlo como forma de manipulación o intento de tomar el control (como muchas personas sugieren todavía), ya que su cerebro todavía no está preparado para ese tipo de cosas.

6. Cuidado con los entrenamientos para bebés (Beware of baby trainers)Huir de los adiestramientos y adaptar las rutinas a las necesidades de nuestro bebé: alimentación a demanda, sueño a demanda, colo a demanda, atención a demanda… Intentar que hagan este tipo de cosas cuando nosotros queremos, y no cuando ellos estén preparados para hacerlo, siempre es muy negativo. Hace sufrir a nuestro bebé y nos separan de él. Al final, suelen adaptarse a las rutinas de la familia, pero hay que respetar sus tiempos y necesidades.

7. Equilibrio (Balance)Buscar un equilibrio en la educación de nuestros hijos. No confundamos crianza natural con permisividad. Debemos ser un ejemplo para que nuestros hijos aprendan de nosotros, y darnos cuenta de que podemos aprender muchísimo de ellos también. Escuchemos su opiniones, respetemos sus decisiones y validemos sus sentimientos. Pero siempre estableciendo unos límites, que son indispensables para su desarrollo y educación. Además, es importante también encontrar un equilibrio entre las necesidades del bebé y las de los padres. Esto no suele ser fácil, al menos al principio, pues cuando nace un bebé todo cambia: no encuentras tiempo para satisfacer tus necesidades tales como descanso, ocio, conversación con otro adulto, o incluso hambre o aseo. Debemos intentar, poco a poco, encontrar un equilibrio que nos permita estar bien y disfrutar de nuestra nueva vida. Si nosotras no estamos bien, nuestros hijos tampoco lo estarán.

8. Ambos (Both)Implicación tanto de la madre como del padre en el cuidado y la crianza y educación del bebé. Ambos deben estar involucrados para crear un ambiente de seguridad y confianza, y transmitir a nuestros hijos valores como el respeto, la responsabilidad y la igualdad, con nuestro ejemplo. Excepto el amamantamiento (aunque el padre también puede colaborar para facilitarlo), el resto es una responsabilidad de ambos padres. Y no vale un «Uy, es que yo no tengo tetas».

porteo

Todos podemos hacer un poquito por mejorar el mundo

Al final, no debes estudiarte las 8 bs de la crianza natural para ser una buena madre, muchas lo hacen sin saber el nombre del tipo de crianza elegido. Y no tienes por qué estar de acuerdo con todo, se trata de criar a nuestros hijos con respeto y cariño, y con límites. Dedicándoles mucho tiempo y contacto. Pero esto a veces se vuelve complicado. Las bajas de maternidad son muy cortas, no hay ayuda real a la conciliación, es complicado «vivir» con un solo sueldo, no hay, tampoco, suficiente ayuda con la lactancia y, además, muchos padres han sido criados con un estilo de crianza autoritario y, muchas veces, eso influye inconscientemente en la crianza que damos a nuestros hijos. Pero el esfuerzo vale muchísimo la pena.

Si intentamos hacerlo mejor que nuestros padres lo hicieron (unos mejor y otros peor pero seguro que siempre pensando que era lo que debían hacer), conseguiremos mejorar nuestra sociedad. Conseguiremos que nuestros nietos sean criados todavía mejor que nuestros hijos. Y, además, disfrutarás tantísimo de tus hijos, de tu familia. Te divertirás muchísimo. Y crearás un vínculo muy fuerte con ellos, de respeto, de confianza, que os ayudará en épocas difíciles en etapas posteriores de la crianza.

crianza con apego

¿Y qué es Crianza Respetuosa?

En la crianza respetuosa se considera al niño como una persona con los mismos derechos que el adulto, y deben respetarse desde su nacimiento. La relación entre padres e hijos se basa en el respeto, amor y límites, sin castigos ni premios. Y puede ser aplicada en todas las etapas de la crianza.

Los padres deben cuidar a sus hijos y satisfacer sus necesidades, con respeto y amor incondicional, y en un entorno adecuado. Los niños necesitan que los cuidemos y satisfagamos sus necesidades físicas y emocionales, pero no que nos sacrifiquemos. Muchas personas piensan que el sacrificio es parte de la maternidad, pero no debería ser así. El sacrificio no es bueno ni para la madre ni para el hijo, pues puede provocar resentimiento, además de que no es un buen ejemplo para que el niño aprenda. La maternidad, la paternidad, hay que disfrutarla. Tiene sus dificultades, ¡por supuesto!, pero son cosas temporales que trae la crianza y que mejorarán con el tiempo, porque todos, bebés y padres, encontraremos la manera de adaptarnos. E incluso de los «malos» momentos se puede disfrutar. Cuando mi niña con pocos días me despertaba llorando y la tenía que poner en la teta, yo con un dolor muy incómodo tras la cesárea y con poca experiencia en lactancia, y con mucho cansancio acumulado, me sentaba en la cama y la ponía al pecho. Aun así disfrutaba ese momento, viendo esa criaturiña tan preciosa, tan pequeña, tan indefensa, buscando amor y alimento en mi cuerpo, en el cuerpo de su mamá. Es precioso. Agotador… pero precioso. Y todo pasa. La niña me necesitaba en esos momentos y estuve, y luego aprendimos a hacerlo mejor, nos adaptamos la una a la otra. Ahora sigue tomando teta varias veces cada noche (cada vez menos), pero ya no es agotador. Se engancha a la teta, y seguimos durmiendo.

criar con respeto

En la crianza respetuosa se respeta a los niños. Se respeta quién es, sus necesidades, sus opiniones. Pero también se respeta a los adultos. Cada familia piensa cuáles son las mejores decisiones sobre la crianza de sus hijos: lactancia o biberón, colecho o cuna, porteo y/o carrito, guardería o abuelos o ¿me apetece y puedo permitirme dejar mi trabajo?… piensan qué beneficiaría más al bebé, pero siempre en equilibrio con las necesidades de los otros miembros de la familia, para que nadie tenga que sacrificarse y todos seamos felices.

El amor y el respeto hacia los hijos se mantiene durante toda la vida y desde que está en el útero materno. Se refuerza el vínculo desde el nacimiento con piel con piel, colo, mimos, alimentación… a demanda. No se premia ni se castiga, se enseña con el ejemplo, y tratando a los niños con respeto y confianza, tal y como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Los niños no deben limitarse solo a obedecer, no se les grita, ni se les amenaza, ni se les chantajea, ni se utiliza violencia de ningún tipo, eso no es educar. De esta manera ellos aprenderían a hacer lo mismo. Pues da igual lo que les digamos, ellos aprenden de lo que ven.

En un estilo autoritario de crianza, la educación se vuelve una lucha de poder, de imposición, donde los niños deben obedecer y adaptarse a nuestros deseos, porque somos los adultos los que mandamos. La crianza respetuosa marca al adulto como un guía, que acompaña a su hijo durante su aprendizaje de la vida, con sentido y responsabilidad. Creando un entorno seguro para que nuestros hijos puedan explorar, experimentar y aprender. Les marcamos unos límites no arbitrarios y acordes a su edad y capacidad.

La crianza respetuosa no marca unos puntos a seguir por los padres. Simplemente utiliza el respeto, el amor, empatía, coherencia, equilibrio y el adulto como guía para facilitar el aprendizaje y poner límites con sentido. Ponernos en su lugar para intentar entender lo que está sintiendo. Lo que a un adulto puede parecernos una tontería, puede ser, en cambio, muy importante para un niño. Debemos tener presente siempre que son niños, e intentar recordar sentimientos parecidos en nuestra propia niñez. Debemos acompañarlos con respeto y cariño. A partir de ahí adaptaremos la crianza con lo que creemos que es mejor para nuestro bebé y para toda la familia.

familia

¿Y qué estilo de crianza debemos seguir?

Eso lo debes decidir tú. Tú sabes lo que es mejor para tu bebé, para ti y para toda la familia. Está claro que todos los bebés merecen el amor, la empatía y el respeto de sus padres, y que son sus padres los que deben satisfacer sus necesidades físicas y emocionales. También que el bienestar de la madre y de toda la familia es muy importante y que repercutirá en el bienestar del bebé.

Está demostrado científicamente que la crianza natural y la respetuosa benefician a nuestros hijos para el resto de su vida y también a sus descendientes.

Debemos empoderarnos y decidir qué crianza es la que mejor se adapta a nuestra familia y tomar las decisiones que mejor nos parezcan, sin hacer caso a los comentarios y consejos que siempre vamos a escuchar de una boca o de otra. Hay muchas creencias falsas sobre la crianza y muchos «siempre se hizo así y no pasó nada». Lee, infórmate sobre lo que tengas dudas o te interese, el mundo de la crianza es precioso y hay mucho que aprender. Luego, toma tus propias decisiones, eres la que mejor podrá hacerlo. Harás lo que creas mejor para tu familia, intentarás hacerlo mejor cada día. No te castigues en los días difíciles, todas cometemos fallos, no somos perfectas; aprende de tus errores y predica con el ejemplo. Respeta a tus hijos y a todas las personas, respeta otros estilos de crianza, pues no conoces las circunstancias de esa familia. Siendo respetuosas enseñamos a respetar. Y siendo conscientes de que nuestros hijos aprenden de nosotras, intentamos ser mejores. La maternidad nos hace mejores personas, por todo lo que aprendemos, todo lo que nos enseñan nuestros hijos (que es muchísimo) y el hecho de saber que somos su referente en todo.

¡Disfrutad de la crianza!

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